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lunes, 9 de junio de 2014

TRAS LARGA ESPERA DE 4 AÑOS ,EL MUNDIAL YA ESTA AQUÍ....

La Copa Mundial de la FIFA, también conocida como Copa Mundial de FútbolCopa del Mundo o Mundial, cuyo nombre original fue Campeonato Mundial de Fútbol, es el torneo internacional de fútbol masculino a nivel de selecciones nacionales más importante del mundo. Además existen otras competiciones que también son copas mundiales de fútbol, entre las que destacan la Copa Mundial Femenina de Fútbol, la Copa Mundial de Fútbol Sub-20 y la Copa Mundial de Fútbol Sub-17, las tres organizadas por la FIFA.
Este evento deportivo se realiza cada cuatro años desde 1930, con la excepción de los años de 1942 y 1946, en los que se suspendió debido a la Segunda Guerra Mundial. Cuenta con dos etapas principales: un proceso clasificatorio en el que participan en la actualidad cerca de 200 selecciones nacionales y una fase final realizada cada cuatro años en una sede definida con anticipación en la que participan 32 equipos durante un periodo cercano a un mes. La fase final del torneo es el evento deportivo de una sola disciplina más importante del mundo (la final de la Copa Mundial de Fútbol de 2002 fue vista por más de 1.100 millones de personas), y el segundo más importante a nivel general después de los Juegos Olímpicos.
La Copa Mundial de la FIFA ha sido realizada en 19 ocasiones, en las que ocho países han alzado la copa: Brasil es el equipo más exitoso, con cinco victorias; Italia le sigue con cuatro trofeos, mientras que Alemania tiene tres; Argentina y Uruguay la han ganado dos veces, en tanto que InglaterraFrancia y la actual campeona España se han titulado campeones una sola ocasión. El torneo presenta una fuerte dominación de los equipos europeos y sudamericanos: los primeros ganaron el título en 10 ocasiones, mientras que los sudamericanos lo ganaron 9 ocasiones y sólo dos equipos de otras confederaciones geográficas han llegado a semifinales: Estados Unidos en 1930 y Corea del Sur en 2002. Además, Brasil (en 1958 y 2002) y España (en 2010) han sido los únicos equipos que han ganado fuera de su continente.

Antecedentes 


La selección amateur del Reino Unido que ganó el primer torneo internacional de fútbol organizado en los Juegos Olímpicos de Londres 1908.
El primer encuentro internacional de este deporte se remonta al partido disputado entre Inglaterra y Escocia el 30 de noviembre de 1872. El fútbol en ese tiempo era prácticamente desconocido fuera de las islas Británicas, pero lentamente comenzó a desarrollarse en otras partes del mundo. El fútbol debutó como un deporte de demostración en los Juegos Olímpicos de París 1900,experiencia repetida en Saint Louis 1904 y los Juegos Intercalados de 1906 en Atenas.
El 21 de mayo de 1904 se fundó la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA por sus siglas en francés) con el fin de organizar el desarrollo del deporte. Dentro de sus ideas originales surgió la posibilidad de realizar en 1906 un torneo internacional en Suiza, pero finalmente la propuesta fracasó. Sin embargo, la idea se mantuvo y se concretó cuando en Londres se organizaron los IV Juegos Olímpicos en 1908 y se declaró al fútbol como deporte olímpico oficial. A cargo de la Football Association (no afiliada a la FIFA aún, pero con quien mantenía una estrecha relación), el primer torneo lo ganó el Reino Unido, seguido por Dinamarca y los Países Bajos.
Con el paso de los años el torneo olímpico de fútbol se mantuvo, pero como un evento amateur. En 1909 Sir Thomas Lipton organizó un torneo profesional entre clubes que representaba a cada país en la ciudad de Turín. Este torneo se denomina a veces como la «primera Copa Mundial». En 1914 la FIFA reconoció el torneo olímpico como un «campeonato mundial de fútbol para amateurs» y decidió hacerse responsable del desarrollo de dicho evento. Tras la Primera Guerra Mundial se realizó el primer torneo intercontinental en los Juegos Olímpicos de Amberes 1920, donde participaron 13 equipos europeos junto al seleccionado de Egipto.
En los Juegos Olímpicos de París 1924, el primero organizado por la FIFA, se integraron los equipos sudamericanos. En dicho evento,Uruguay se coronó campeón, revalidando su título cuatro años más tarde, en Ámsterdam 1928.

La primera Copa Mundial 


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El Estadio Centenario, ubicado en MontevideoUruguay, se construyó para la realización de la primera Copa Mundial en 1930. El estadio fue la sede de la final de dicho torneo, en que los locales derrotaron 4:2 a Argentina.
Durante los Juegos Olímpicos de 1928, la FIFA organizó un congreso donde se decidió finalmente la realización de un torneo de fútbol profesional de nivel internacional en 1930. Inmediatamente varios países europeos presentaron su candidatura (ItaliaHungría, los Países BajosEspaña y Suecia) junto a la de UruguayJules Rimet, presidente de la FIFA en esos años, estaba a favor de la realización en el país sudamericano, tanto por sus éxitos deportivos como porque el país celebraría el centenario de la Jura de la Constitución.

El equipo uruguayo campeón mundial en 1930.
Finalmente, Uruguay salió electo por unanimidad, pero eso no implicó el apoyo europeo a la realización del torneo fuera de su continente. Los países europeos invitados al torneo rechazaron su participación argumentando que no podían costear el largo viaje transatlántico en medio de la crisis económica que había azotado al mundo en esos años. A pesar de que Uruguay se ofreció a solventar los costos, sólo FranciaBélgicaYugoslavia y Rumania acudieron a la cita. Tras el boicot, los organizadores debieron disminuir el número de participantes en el torneo, de 16 a 13.

Trofeo en honor a Jules Rimet ganado por Uruguay.
A pesar de las complicaciones iniciales, el torneo fue un éxito. Para el torneo, la intención de los organizadores era que todos los partidos se disputaran en un sólo estadio, el Estadio Centenario, construido especialmente para la celebración de la Copa Mundial y como celebración del centenario de la independencia uruguaya. Fue diseñado por Juan Scasso y Rimet lo llamó el "templo del fútbol". Con una capacidad para 90.000 espectadores, era el mayor estadio del mundo fuera de las Islas Británicas. Sin embargo, las fuertes lluvias acaecidas en Montevideo antes de la inauguración del campeonato impidieron que su construcción fuera finalizada a tiempo. Dada esta situación los organizadores se vieron obligados a buscar otros estadios para celebrar en ellos los primeros partidos, el Gran Parque Central y el Estadio Pocitos, escenarios donde se jugaron de manera simultánea los dos primeros partidos en la historia de la Copa Mundial. El Estadio Centenario fue oficialmente inaugurado el sexto día de competición y a partir de ese momento todos los partidos se jugaron ahí. Finalmente, los equipos del Río de la Plata avanzaron a la final, Uruguay y Argentina se enfrentaron el 30 de julio de 1930 en el recién inaugurado Estadio Centenario. Tras ganar el encuentro por 4:2, los locales se coronaron como los primeros campeones mundiales de fútbol ante 93.000 personas.

martes, 7 de enero de 2014

Las religiones del Running

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Cuando empiezas a correr no sabes que detrás de esta actividad deportiva hay un mundo completo, pero en “pequeñito”, los corredores son un reflejo de la sociedad pero donde todos llevan zapatillas de correr, bueno todos no, algunos no comulgan con lo de llevar zapatillas.
Al final los que corremos no somos más que gente común llena de inseguridades y al igual que el resto de mortales, a veces necesitamos creer que hay algo importante detrás de todos los kilometros que hacemos, creer que hay una luz que nos guía cuando las cosas se tuercen. Da igual si creemos en algo que realmente no llegamos a entender, las religiones del running son muchas veces una cuestión de FE.
Se define religión como un conjunto de creencias o dogmas acerca de una divinidad (el hecho de correr), de sentimientos y de temor hacia ella (el temido muro o las lesiones), de normas morales para la conducta individual (no recortar) y social y de prácticas rituales (aquí podemos incluir las series, tiradas largas o las carreras a “tempo”), principalmente la oración y el sacrificio (correr descalzo una maratón de montaña) para darle culto.
Un día decides salir a correr, porque tu vecino, amigo, novio,…, te ha dicho que es “lo más de lo más”, aunque realmente salimos porque hemos leído en el “Hola” de la peluquería que correr es el ejercicio que más adelgaza. Eres un corredor sin ideas preconcebidas, sin prejuicios, abierto a cualquier nueva tendencia y con banda ancha en tu casa para consultar cualquier web de running del mundo. Eres “carne de cañón”. Por desgracia llegará el día en el que te asalten las dudas, no encuentres respuestas en la ciencia médica a ese dolor en la punta del dedo gordo del pie, y ese día probablemente te plantearás adoptar alguna de las siguientes religiones:
  • Pronación: Religión que clasifica a todos los corredores en tres grupos: supinadores, neutros y pronadores. Es de las más aceptadas por todos los corredores ya que es bastante fácil de entender y seguir, una tipología de zapatilla para cada una de las clasificaciones anteriores y todo resuelto. Podríamos decir que es la religión mayoritaria, la que casi todos los corredores adoptan en los primeros meses de vida como corredor.
  • Plantilleros: Donde los sacerdotes también se llaman “podólogos” y en la que en tu bautismo te regalan por un pequeño donativo unas plantillas que deberás llevar el resto de tu vida porque sin saberlo has estado pisando mal desde que naciste. Sueles llegar a esta religión cuando la “pronación” no da suficientes respuestas a todos tus dolores.
  • Minimalismo: Menos es más y sobre todo en los pies. Esta religión tiene como precepto que correr con zapatillas modifica la forma natural de correr, de forma que: cuanto más sencilla sea la zapatilla, más “natural” será nuestra forma de correr y menos problemas tendremos al hacerlo. Dentro del minimalismo hay una rama dura, como en casi todas las religiones, los que corren descalzos y no por penitencia.
  • Los traileros: Corredores de asfalto que un día descubrieron que en la montaña no esta mal visto pararse y mucho menos andar cuando estás cansado. Un religión que conforme pasan los días gana más adeptos.
  • Tecnócratas. Corredores que disfrutan más haciendo técnica de carrera que corriendo. Cualquier problema de un corredor se resuelve haciendo saltos o andando de puntillas. Conocen el santo grial del corredor, la cadencia optima, los 180 pasos hacia la “eternidad runner”.
  • Anti-Taloneadores. De esta religión primigenia salieron muchos minimalistas y tecnócratas. Tienen su base ideológica en el error cometido por la marca Nike al introducir la amortiguación en el talón de las zapatillas de running, cambiando en ese momento la forma de correr de millones de corredores, con los consiguientes problemas en rodillas y pies.
  • Los testigos del running. Pueden adoptar alguna de las religiones anteriores y su particularidad es que pueden sacar el tema del running en cualquier situación o conversación. Son gente que en un entierro es capaz de soltar frases del tipo: “Es que corría con mala técnica” o “Si fuera corredor aún estaría vivo”.
  • Runners del último día. Los adeptos a esta religión solo corren para poder comprar o hacer “reviews” en sus blog de los últimos productos, les da igual el que, pero tiene que ser el último modelo. Buscan la exclusividad de tener “lo último “. Cuando tu estrenas las Kayano N, ellos ya llevan las N+2. La industria deportiva los vigila y agasaja constantemente.
  • Planistas: Runners que necesitan un plan de entrenamiento para fijar todas sus esperanzas y frustraciones en él. A igual que las tablas de los 10 mandamientos, todo lo que dice el plan es palabra de Dios, inamovible y perfecta para ellos. Perder un entreno del plan supondrá una penitencia de 10 series de 3 km con recuperaciones a ritmo de series de 100.
  • Yo soy mi propia religión: Corredores con conocimientos o desconocimientos tan suficientemente arraigados y estrambóticos para formar su propia religión.
Hay muchas más religiones y en el futuro habrá muchas más ya que correr esta muy de moda y, como en la vida real, de toda religión suelen salir “corredores” que deciden montar la suya propia y si quieres difundirla por el mundo, algunas marcas deportivas no tendrán problemas en patrocinar tu religión si con ello pueden aumentar sus ventas.
A la hora de elegir religión, los corredores no somos personas de creencias inamovibles y, al igual que podemos abandonar la marca de zapatillas a la que hemos sido fieles durante años cuando un modelo no nos termina de acoplar, la religión que profesamos hoy no será la misma durante toda nuestra vida de corredor. Un corredor, en cuanto aparecen los primeras dudas (lesiones) empieza a desconfiar de sus propias creencias e intenta buscar respuestas en otras religiones aunque antes las haya tildado de “palabrería de satán”. Un corredor que durante unos años ha sido un fiel “plantillero” puede acabar apostatando de esta religión y convertirse al minimalismo más radical sin que medie más que una pequeña fasictis plantar. A veces el cambio de religión también es debido a la necesidad de pertenencia a un grupo de corredores, al igual que cuando estábamos en el colegio y eramos rockabillys, góticos o monaguillos.
Algunas de las religiones anteriores tienen su propios profetas: Anton kupricka o el fallecido Micah True en el minimalismo o Kilian Jornet en el Trailrunning, otras sin embargo son más de repartir por el mundo misioneros para que esparzan su mensaje (podólogos por el mundo).
Como en todas las religiones, también hay “talibanes”, gente que le pondría plantillas hasta a un perro o aquellos que obligarían a su madre a ir descalza a comprar los garbanzos, gente que desprecia a todo corredor que no lo hace tal y como dicta su religión. Creerse con la verdad absoluta es un arma muy peligrosa, sobre todo para los que te rodean. Junto al “rol de Taliban”, los corredores adoptan a veces otros como
  • El creyente no practicante, como por ejemplo aquellos que sabemos que la técnica de carrera nos ayudará pero que no la hacemos ni soñando.
  • El predicador, normalmente blogueros que destinan toda su actividad en las redes sociales  y su blog a hablar de su religión y/o criticar a quien no comulgue con sus mandamientos.
  • Los inquisidores, cuando por la religión dejamos a un lado lo importante, corredores que ya no corren por el placer de correr, cuando lo importante ya no es correr sino el hecho de ir descalzo, ganar a todos tus compañeros de entreno, llevar el último gps o lo que les dicte su religión en cada momento.
  • Los misioneros, aquellos que llevan la religión a sitios a los que aún no ha llegado ni la TDT.
He pasado por varias de las religiones anteriores, digamos que ahora soy más de los que van cogiendo un poco de cada una y adaptándola a mi particular forma de ver esto del correr, pero cuando veo a “fundamentalistas” de cualquiera de las religiones del running o de la vida real siempre me viene a la cabeza la escena de la sandalia en “La vida de Brian”.
Por   
para :La Bolsa del Corredor

lunes, 23 de diciembre de 2013

Vivir para alentarTe: la historia de Tomasito

Día a Día, 23/12/2013
Por Julio Moya
La Navidad de Tomasito. A Tomy, la Fundación Garrahan le reconstruirá el rostro. En 2010, su papá murió al salvarlo de un incendio. Tras ello, Talleres fue clave para su reinserción social.

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Mayo de 2010. Facundo humea. Ya sacó a Nacho y a Bruno de la ardiente casa. Y se zambulle otra vez en ese embudo de humo. Recoge de su cama a Tomás y lo pega contra su cuerpo. Le cubre el torso y lo que más puede y sale disparado, cruzando un túnel de fuego...
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Tomasito se ríe, tímidamente. Pero se ríe. “Quiero la máscara de Ironman y el equipo de Argentina”, dice. Es la carta que le escribió al Niñito Dios. Y aunque hayan pasado tres años del día que su vida cambió para siempre, Tomy tiene razones para creer.

Tomás Tobárez Carreño tiene ya 8 años y la Navidad de 2013 tiene otra forma distinta a la de los últimos años pasados. Su vida está por dar un vuelco espectacular. Definitivamente, la admisión de la Fundación y del Hospital Garrahan de Buenos Aires le auguran una mejor expectativa en su vida. Ya es el mejor regalo que le llegó para esta Navidad. Esta noticia tiene un impacto contundente en su familia, que hace tres años pelea al lado de Tomy para que el espejo le pueda devolver un rostro que él pueda aceptar.

Tomy protagonizó un siniestro espeluznante en mayo de 2010, cuando la casa de su padre ardió de manera incontrolable y le dejó, como secuelas, graves heridas en su rostro y en las manos. Tomás tenía, por entonces, cinco añitos.

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...Una señora corre hacia Facundo que carga a Tomás. El padre tiene el rostro púrpura y ya deformado, chamuscado, del que chorrean gotas espesas. Igual, Facundo para un auto. Las ambulancias no llegan...
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“Tomy sabe todo lo que sucedió. Se lo hemos contado con lujo de detalles, por consejo médico. Pero se trabaja de una manera constante en lo psicológico”, dice su mamá Gisel, de 25 años. Tomy no se va. Se queda. Presencia la charla. Con naturalidad. Juanjo Carreño, su abuelo (47), habla con nervios. Como si las palabras se le pegaran en el paladar y salieran todas juntas pisoteadas unas con otras. Pero no tiene un problema fonético. Es la ansiedad. Es un síntoma de todo lo que se desvive por su nieto. Porque Tomy parece un hijo, aferrado al abuelo.

“Yo siempre le voy a estar agradecido a Facundo. Mi yerno dejó la vida por Tomy, por Nacho. Y los médicos no se explican cómo pudo llegar hasta el hospital en el estado en que llegó”, reflexiona Juanjo.

La tragedia aún persigue a la familia. Es una sobrecarga extra sobre las espaldas. Ya se acostumbraron a vivir con ella, a cuestas. “Nosotros le estamos muy agradecidos a los médicos del Hospital de Niños por todo lo que hicieron por Tomasito. Lo sacaron de tres paros cardíacos. Y por más que Tomy resistió, ellos le salvaron la vida como a un montón de chicos. Lamentablemente, Tomás necesita de un montón de operaciones, correcciones e intervenciones que son imposibles de llevar a cabo en Córdoba”, agrega. Y Gisel, que sabe que el “costo político” será alto, dice que la determinación de acudir a Buenos Aires tuvo que ver con una sola prioridad: la salud de Tomasito. “Acá nos dijeron que iba a quedar así, como está. Que no se puede corregir mucho más. Eso nos dijeron en el Hospital de Niños.

Tomasito tiene una pensión del Pami que no le cubre nada. Yo hice los trámites para que nos tome Apross, pero nunca prosperó nada. Y cuando apareció esta posibilidad del Garrahan, ni lo dudamos”, agrega Gisel.

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Mientras las sirenas se aproximan a la casa que arde en barrio Los Paraísos, Facundo ya es llevado en un coche. En el asiento trasero le va pidiendo disculpas al niño. “Perdón Tomy, perdón hijo”, le dice...
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Tomás se largó a llorar. Su mamá lo abraza. Un médico le sacude la cabeza. Otros dos se sonríen. Uno se agacha y le dice: “Vas a estar mucho mejor, te lo prometo”. Son los primeros días de este diciembre. Y en la Fundación Garrahan le operaron las manitos.

“Es una separación de sus dedos. Para que los pueda maniobrar con más libertad. Aunque le haya quedado una discapacidad (le han quedado parcialmente dobladitos hacia adentro), prácticamente puede hacer todo. Es que cuando se quemó también le afectó a los tendones. Con mucho trabajo y dedicación mejorará mucho la motricidad”, cuenta Gisel. Mientras, los médicos le acaban de comunicar a Tomy que en julio le harán una primera gran operación de rostro. “Es como un raspaje general de la piel y recuperará la pigmentación rosada, la que debe tener. Los médicos nos dijeron que anualmente serán dos a tres cirugías, durante los próximos años. Pero esto que le harán será muy grande e importante. Correctiva y un poco estética también”, completa Gisel.

Tomy tenía programada esta cirugía ahora, pero tuvo terror, se acordó de todos los dolores cuando se quemó (45 por ciento), del miedo que le da entrar al quirófano, pero ahora juntó valor y dijo que en julio se va a operar, porque los médicos lo contuvieron y no lo obligaron a nada”, refuerza.

Cuando Tomy se quemó a los cinco años tuvo quemaduras de primer a tercer grado y lo esperan varias operaciones. “Fue espectacular lo que nos pasó en estos días en Buenos Aires. Tomás se emocionó con lo que le dijeron los médicos y está ilusionado”, agregó la mamá. “Pusieron los Wachiturros”, dice Tomy, que le encantan. Los médicos pusieron canciones del grupo en el quirófano mientras lo operaban de sus manos. “Estaba chocho él”, concluye Gisel.

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Facundo camina en el Hospital de Niños con sus prendas chamuscadas, encarnadas. Lleva en sus brazos a Tomasito y se lo entrega a un médico: “Sálvele la vida a mi hijo”.Facundo se desploma, inconsciente.
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Tomy se para ante el fotógrafo de Día a Día, Nico Bravo. Agarra la camiseta de Talleres y se la besa. Está parado al lado de un arbolito navideño totalmente azul y blanco. Las manitos se acercan a la cara. Las mismas señas particulares. Los contornos sinuosos de una piel castigada por el fuego. Los ojos de un cielo nocturno. Con una estrella en cada pupila. La inocencia pura, el devenir de un nene que tuvo una gran prueba de vida, en el comienzo. La injusticia. El dolor. La pena. Pero también, la esperanza. “Nos queda mucho. Vamos para adelante. Como podamos”, dice Juanjo.

Su abuelo comienza a contar qué hizo que hoy Tomy salga a la calle caminando entre la gente con tanta naturalidad. “La escuela (el colegio San José por el que su padre luchó para que tuviera su banco) fue de una contención espectacular. Sus compañeros. Las maestras, los padres. Si alguna vez hubo algún problemita lo corrigieron ahí nomás. Ya nos dijeron en la escuela que están a disposición nuestra. Que no nos hagamos problemas”, cuenta emocionado Juanjo. “Los chicos, antes de ir a Buenos Aires nos mandaron una bolsa llena de cartas para Tomás”, agrega Gisel. Tomy habla de Nacho y Lautaro, sus amigos inseparables. Los tres son los atorrantes del grado. Y ya pasaron a cuarto. Desde jardín de infantes van juntos en ese grupito. “Nacho, apenas volvió Tomy del accidente, fue el primero en acercarse y hablarlo. Una imagen que no me la olvido más”, dice Gisel.

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Facundo sabe que se va a morir. Pero espera una prueba de vida. En la terapia intensiva del Instituto del quemado Gisel lo visita y le cuenta que Tomasito está bien, que saldrá. Facundo responde con lágrimas. Es la única comunicación que se produjo en medio de la agonía del papá.
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¿Y Talleres? “Fue un cambio total. Tomás pidió ir a la cancha siendo chiquito. Y logró una reinserción social muy rápida. Fue algo que le cambió la vida y eso nos ayudó mucho a todos. En la cancha la pasamos espectacular. La gente se porta muy bien con nosotros y los jugadores nos han apoyado muchísimo, de distintos planteles y de los jugadores actuales”, dice Juanjo.

–Tomy, ¿qué querés ser cuando seas grande?
–Quiero ser futbolista, soy delantero. Quiero hacer goles. Quiero jugar en Talleres.

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En el día 14 de su letargo, el 29 de mayo de 2010, Facundo escucha las gracias de Gisel, por todo lo que hizo. La madre de su hijo, le cuenta que Tomy está fuera de peligro, ya en terapia intermedia. En paz, Facundo ahora sí, decide morir.
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PARA DAR AYUDA


Tomasito Tobarez Carreño aún necesita de la ayuda de todos

Se necesita siempre material como cremas, vendajes, apósitos y medicamentos. Para afrontar su recuperación es necesario de una manito. Se puede depositar en la cuenta Caja de Ahorro del Banco Provincia de Córdoba, Sucursal 925 (Mercado Norte) Número: 30154708. CBU: 02009258-11000030154780.

Teléfono: 0351-156182194 (Juan José Carreño, abuelo).




viernes, 13 de diciembre de 2013

Deportes raros, pero raros en serio

Y se va la segunda de una lista de deportes singulares. Esas disciplinas que para el común de los fanáticos de esta parte del mundo representan verdaderas curiosidades, pero que desde sus sitios de origen se proyectaron hasta lograr, en algunos casos, contar con millones de practicantes.

Está claro que los deportes tradicionales darían para un desarrollo de enciclopedia. También está claro que sería una odisea hallar un listado definitivo de cuántos existen. En suma, sería imposible cuantificar la cantidad de juegos que cada país ha inventado.

En esta entrega, aparecen dos deportes llamados "de laboratorio". Fueron creados como juegos, pero durante el último cuarto del siglo XX se hicieron populares y traspasaron fronteras. Un ejemplo es el gateball, un juego japonés que ya practican ocho millones de personas en el mundo y que tiene federación en 18 países. Otro es el tchoukball, con una federación internacional con más de 20 países afiliados.

Y también están las variantes generales a partir de deportes tradicionales, como el beisbol. Eso es el pesäpallo, orgullo finlandés que se diferencia del original porque el campo es más grande, o porque tomar una bola en el aire no elimina al bateador.

Pero hay otros más bizarros, como los nacidos del hockey y el rugby. Las nuevas opciones están bajo el agua, con todos los elementos necesarios como para que puedan practicarse más o menos según los postulados del original. Y la lista no tiene final. Sino lea: el desc golf se realiza a través de un disco volador con el que se van golpeando 18 objetivos hasta terminar en un cesto. También está el hashing, actividad en la que los competidores corren varios kilómetros y van parando en distintos puntos donde toman ¡alcohol! Después de la ingesta, deben elegir entre diferentes rutas para llegar a la meta, que por lo general es una sola: un pub o un bar.

Y si no se sorprendió con lo anterior, mire esto: el extreme ironing. Tiene miles de fanáticos en Inglaterra y es considerado extremo. ¿De qué trata? Consiste en planchar en lugares extraños y no "morir" en el intento. Es posible ver a competidores en un parapente emprolijando sus prendas, en una barranca de una montaña, o bajo el agua, o sobre una vaca.

Con sus pasiones, allá ellos...
El gateball
Es el crocket japonés y en el país del sol naciente lo practica uno de cada tres habitantes. Adquirió categoría de deporte profesional en más de veinte países. Su creador, Suzuki Kazunobu, se inspiró en el croquet británico en 1947, pero lo ideó como un juego de chicos. Pero muy pronto se amplió a todas las edades y a ambos sexos. ¿Cómo se juega? Se trata de golpear bolas de madera con un taco con el objetivo de hacerlas atravesar pequeñas "puertas" (gates) colocadas en el suelo. Se juega entre dos equipos de cinco jugadores que se turnan para tirar. Esta disciplina fue introducida en Argentina a mediados de la década de los '80.
El kabaddi
Antiguo y muy popular juego originario del sur de Asia. Es el deporte nacional de Bangladesh. En la Argentina se juega desde 1999 y hasta hay una página web al respecto. Se disputa con dos equipos de siete personas, que se turnan enviando un "cazador" al área contraria, con el fin de "capturar" rivales. En su tarea, no debe respirar y lo demuestra cantando. De ahí viene el nombre: kabaddi significa "canto" en India y Pakistán.
El korfball
También llamado balonkorf, es un deporte en equipo de origen holandés. Los conjuntos mixtos, formados por cuatro hombres y cuatro mujeres, buscan introducir una pelota dentro de una canasta. Hoy, el korfbal se practica en numerosos, países desde Australia hasta Francia, India, Israel, Taiwán hasta los Estados Unidos. En su lugar de origen y en Bélgica se organizaron federaciones e incluso se juega un Mundial cada cuatro años.
El street luge
Traducido como "trineo de asfalto" en castellano, este es un deporte que se practica sobre una tabla con ruedas que se conduce tumbado.Son muy conocidas en todo el mundo las imágenes de los deportistas que alcanzan grandes velocidades (superiores a 130 kilómetros por hora) y que logran espectaculares saltos, gracias a la baja resistencia aerodinámica.
El tchoukball
Se juega sobre una cancha en la que, en cada extremo hay un "arco" (un trampolín en el cual pelota rebota) y un semicírculo (una "D") desde el arco en todas las direcciones. Cada equipo, de 12 jugadores, puede anotar en ambos extremos en el campo. Lo creó en los '70` un biólogo suizo y es un deporte internacional, con Mundial incluído. En Argentina también se practica. Los taiwaneses son los mejores jugadores.
Hockey bajo el agua
Al igual que el rugby bajo el agua, se trata de una variante de los deportes originales, adaptados para un ámbito acuático. Las competencia son cada vez más intensas en Europa. En América se practica sobre todo en EE.UU. y en Argentina se lo hace desde hace cinco años. En el hockey, los jugadores tienen palos pequeños, gafas, tubo de respiración y aletas. En el rugby, no hay palo, pero sí una pelota llena de agua.